Marc Bara, profesor de tecnología: "En el Mobile World Congress nos venden mucho humo"
Entre el 2 y el 6 de marzo se celebra la nueva edición del MWC, un evento en el que se analiza cómo diversas tecnologías no han cumplido las expectativas generadas, según señala el docente de OBS Business School
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Un jolgorio tumultuoso abarrota los pasillos entre stand y stand. El estancamiento de hombres y mujeres con americanas negras frena el avance, y no queda más remedio que mirar alrededor distraídamente mientras se espera a que cedan el paso con el fin de continuar explorando el Mobile World Congress (MWC), el evento tecnológico más importante del mundo. La música estridente sumada a las voces microfoneadas repiten eslóganes futuristas sobre ideas que cambiarán el mundo. Al menos, eso prometen.
Hace unos años, en los abarrotados espacios de multinacionales como Telefónica y Vodafone, se prometió que la tecnología 5G, diseñada para ofrecer una conectividad inalámbrica ultrarrápida, cambiaría nuestras vidas. Sin embargo, la realidad es que no ha cambiado mucho. Para entender qué ha pasado con aquellas promesas y qué nos depara realmente el futuro de las telecomunicaciones, Consumidor Global conversa con Marc Bara, profesor de tecnología en OBS Business School.
--Aprovechando que arranca el Mobile World Congress, lleno de eslóganes futuristas, me gustaría mirar un poco hacia atrás. Hace unos años nos prometieron que la tecnología 5G iba a ser una revolución de conectividad ultrarrápida. Sin embargo, usted afirma que no ha cumplido las expectativas tras la enorme inversión del sector. ¿Por qué?
--Es una sensación que tienen incluso las propias operadoras, que ahora se encuentran con el problema de cómo recuperar esa inversión en infraestructura. Hay que recordar que cuando se vendía el 5G, no era solo una cuestión de mayor velocidad —que es lo que esperábamos los usuarios—, sino que se suponía que iba a habilitar aplicaciones completamente nuevas gracias a una conectividad casi instantánea. Al conectarse el móvil a la red mucho más rápido, sin retardo, se disminuía drásticamente la latencia. (La latencia en internet es el tiempo de retraso que tardan los datos en viajar desde el dispositivo a un servidor y regresar).

--¿Y qué debería haber permitido esa rapidez de conexión en la práctica?
--Pues, por ejemplo, jugar a videojuegos complejos con un móvil barato. Es lo que llaman computación en el edge: la computación pesada no la hace tu dispositivo, la hace la red. Esa era la promesa. Desde videojuegos sin necesidad de un móvil caro hasta casos de uso de cirugía remota. Cualquier cosa donde el "cerebro" no esté en el aparato, sino en la red.
--Pero la realidad ha sido otra.
--Siguieron la filosofía de "construye la red y las aplicaciones de usuario ya vendrán después". Y lo que ha pasado es que en España, por ejemplo, el 5G está muy desplegado, pero en su mayoría es un 5G que todavía no tiene esa latencia prometida. En resumen, todavía se está buscando esa killer application que justifique por qué necesitamos el 5G sobre el 4G.
--Le confieso que muchos usuarios sentimos que lo único que ha cambiado en el móvil es que ahora sale el icono de "5G", pero las aplicaciones cargan igual y la batería dura incluso menos. Parece una simple mejora del 4G que nos han vendido como una revolución.
--Es exactamente eso. Ha sido una evolución incremental: descargas algo más rápido, tienes quizá algo más de capacidad y poca cosa más. Hubo una discrepancia enorme entre el hype inicial y lo que luego ha sido. En España, solo alrededor del 40% de la cobertura es 5G SA (Standalone), que es la que tiene una latencia verdaderamente baja, unas diez veces mejor, y que es la que puede habilitar esas aplicaciones nuevas.
--Las operadoras han gastado fortunas en instalar antenas. Si, como usted dice, el negocio no está creciendo al ritmo esperado. ¿Terminaremos pagando los consumidores facturas más caras para cubrir ese agujero económico?
--En mi opinión, no creo que vayan por ahí. Lo que vamos a ver en esta edición del Mobile World Congress son planes más realistas y pragmáticos por parte de quienes despliegan la infraestructura. Hasta ahora, las operadoras vendían datos móviles. El nuevo modelo de negocio que plantean para recuperar la inversión no pasa por subir las tarifas al usuario de a pie, sino por añadir "capacidades de red" para las empresas.
--¿A qué se refiere exactamente con "capacidades de red"?
--Imagine que una empresa paga más para garantizar que su aplicación tenga siempre un ancho de banda reservado y una latencia muy baja, independientemente de lo saturada que esté la red en ese momento. La red deja de ser una tubería genérica de datos y pasa a ser una plataforma con servicios diferenciados. Esta es una de las grandes apuestas que veremos en el MWC, conocida como open gateway. A partir de ahora intentarán vender calidad de servicio y conexiones aseguradas.
--Con todo esto sobre la mesa, resulta casi irónico que en el MWC ya se empiece a hablar del 6G o del 5G-Advanced. ¿Es otra etiqueta de 'marketing' para vender móviles?
--Entiendo la sensación, pero no es una conspiración para poner una etiqueta y vender móviles más caros. Los consumidores no somos tontos; si vemos que el móvil hace lo mismo, no lo pagaremos.

--Aún así, ¿no es absurdo correr hacia la siguiente generación cuando la actual aún no ha cumplido lo que prometió?
--Hay un esfuerzo honesto de la industria, a través de consorcios y universidades, para no quedarse obsoletos de cara a 2035 o 2040. Como el 5G no se está aprovechando al 100%, con el 6G ya hay muchas voces abogando por identificar primero los casos de uso antes de lanzarlo.
--¿Y cuáles serían esos casos de uso del 6G?
— Se plantea que las torres de telefonía actúen también como radares. Es lo que llaman sensing. Estas antenas podrían detectar drones, hacer monitoreo industrial... Es decir, que la red tenga la capacidad de medir aspectos físicos del mundo que nos rodea integrando millones de sensores. Mientras tanto, lo que sí veremos pronto es el 5G-Advanced, que busca sacar capacidades extra a la red que ya existe en lugar de dar un salto disruptivo.
--Las expectativas en el Mobile World Congress que se crearon en torno a la cirugía remota, coches autónomos o ciudades inteligentes claramente no se han terminado de materializar. ¿Qué tecnología vemos este año en el MWC que seguramente tampoco cumplan las expectativas en el futuro más inmediato?
--Hay una línea que genera mucho hype ahora mismo: las redes privadas 5G para empresas. En lugar de implementarlo para todos los usuarios, se hace para una fábrica, un aeropuerto o un campus industrial. Técnicamente es posible y tiene sentido pragmático. Imagine una fábrica llena de sensores conectados a una inteligencia artificial con latencia cero. El problema y la duda es: ¿esto tiene retorno económico? Para una empresa pequeña seguramente no. Ahí el aspecto comercial está en el aire y podría ser otro pinchazo si no se encuentra el modelo adecuado.
--Ha mencionado la inteligencia artificial. Parece que será el hilo conductor de todo. ¿Podría ser la IA, por fin, la aplicación que dé sentido al 5G?
--Hay quien dice que sí, que la IA será la killer application. Si la computación pesada la hacen los servidores remotos de forma instantánea gracias al 5G, tu móvil —aunque sea un móvil barato— puede volverse superinteligente conectándose a la IA de forma natural, sin necesidad de que el aparato en sí tenga una gran capacidad de cómputo. El cómputo lo hace la red. Si el 5G logra que, con un móvil barato y una suscripción, tengas servicios de un móvil de altísima gama gracias a la IA, ahí puede estar la clave.
--Visto lo visto con el 5G, ¿se vende mucho humo en el Mobile World Congress?
--(Ríe) Como ingeniero, te diría que sí, siempre. Los ingenieros siempre estamos ahí intentando equilibrar la balanza con los de marketing, diciéndoles: "Oye, no sobre vendáis tanto". Con el 5G se vendió mucho humo, tal cual. Pero es parte del juego en cualquier feria tecnológica.
--Salimos de la feria saturados de "revoluciones" y al año siguiente nos damos cuenta de que la mitad no llegó a nada.
--Es parte de la selección natural. De 100 ideas locas que prometen cambiar el mundo, acaban saliendo dos. Pero esas dos son realmente prácticas y acaban mejorando la tecnología que usamos cada año.

--¿Hay alguna idea loca este año que crea que vaya a salir victoriosa del MWC?
--Hay una que es fascinante: la conexión directa de tu móvil a la red por satélite.
--¿Se refiere a sistemas como Starlink para cruceros o zonas aisladas?
--No, Starlink de Elon Musk es la competencia de operadoras como Vodafone o Telefónica para darte internet fijo en casa con una antenita. Yo hablo de otra cosa. Hay empresas, como AST SpaceMobile, que proponen que tu propio móvil actual, sin antenas extra, se conecte directamente al satélite. Esto lo están haciendo en colaboración con las operadoras clásicas. Tienen una nave en Barcelona y quieren montar seis satélites al mes. Imagine estar en medio de la montaña y tener cobertura móvil directa. Es una aplicación tremendamente práctica, no es ciencia ficción, y habrá una "guerra" muy interesante en este nicho que veremos reflejada en el MWC de este año.


