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Alquilar un piso y quedarte colgado el último día: la papeleta de algunos inquilinos con Spotahome

La plataforma facilita el alquiler de pisos durante estancias cortas, pero, al no tener poder de decisión sobre los movimientos de los caseros, hay viajeros que han visto cómo su reserva se cancelaba sin poder hacer nada

Juan Manuel Del Olmo

Dos inquilinos que tienen okupas en su segunda residencia / PEXELS

Mudarse a una ciudad para pasar allí unos meses puede ser toda una aventura, pero también un riesgo, sobre todo a la hora de alquilar un piso por la proliferación de estafas. Una de las plataformas que ofrece alquiler de estancias durante unos meses, sobre todo a estudiantes y jóvenes que van a empezar algún postgrado o similares, es Spotahome. Según los datos de la empresa, durante este verano, más de 6.000 personas han alquilado un piso o una habitación a través de la plataforma. No obstante, no todas las experiencias han sido satisfactorias, si bien es justo apuntar que, en Truspilot, la mayoría de las reseñas sobre la compañía son positivas.

Sin embargo, hay veces en las que la codicia de algunos caseros puede arruinar la estancia de los usuarios. Y, como la última decisión les compete a ellos, no hay vuelta de hoja.

Piso cancelado a pocos días de viajar

Vanessa Pacheco viaja a Varsovia en los próximos días, donde va a comenzar un Erasmus. Cuenta a Consumidor Global que eligió Spotahome “porque no sabía dónde buscar y había gente que buscaba ahí”, pero explica que no ha salido bien. “Ya teníamos el piso cogido con fianza pagada desde abril. A una semana de irnos para allá, sin motivos, nos cancelan la reserva”, denuncia. A ella le ofrecen la devolución del dinero, pero los pisos disponibles que le sugiere la compañía cuestan casi seis veces más que el que ella había elegido y reservado. Pero no puede hacer nada.

Llaves de un inmueble / PEXELS

Sobre la responsabilidad de Spotahome, Pacheco cree que “se lavan las manos y echan toda la culpa al casero. Te dicen que eso es completamente legal y que el casero habrá ofrecido la casa en alguna otra plataforma a la vez y, que, al ser su casa, tiene todo el derecho del mundo a decidir quien vive en ella y quién no”, lamenta esta joven. También le han dicho que “esto es como los hoteles, que te pueden hacer lo mismo”. Así, el inicio de su Erasmus se convierte en un rompecabezas.

“La atención al cliente fue nefasta”

Elena Armengol reservó un piso con Spotahome en Roma, donde había acudido con su pareja por motivos de trabajo. “Mis requisitos imprescindibles eran que tuviera lavadora, televisión, un horno y aire acondicionado. Cuando llegamos, la primera noticia fue que el horno estaba roto, algo que nos dijo la limpiadora. Ella misma nos preguntó cuánto tiempo nos íbamos a quedar, y cuando le dijimos que estaríamos un año se extrañó. Y con razón: aquello era un piso turístico, y la casera nos había aceptado a pesar de que pretendíamos vivir allí doce meses”, narra.

Pero una vez que vieron el piso, Armengol y su pareja comprobaron que no tenía nada de dolce vita. “No tenía aire, ni televisión, ni lavadora”, indica. Trató de hablar con la casera, que solo le dio largas, y con Spotahome. “Por teléfono, la atención al cliente fue nefasta. Directamente, en mitad de mi exposición de motivos, me dijeron buenos días, y dejaron de hablar”, detalla. Tras un extenso tiro y afloja, logró que le devolvieran el dinero de la comisión. “Por callarme”, afirma. Según la propietaria, fue un fallo de la empresa. Según la empresa, debió ser un fallo de la propietaria. “No se aclaraban”, dice Armengol.

Maletas y cajas para una mudanza / PEXELS

La arbitrariedad de los caseros

Mauricio Sierra se mudó a Londres en septiembre, donde tenía una reserva para una estancia de dos meses con la compañía a partir del día 18. Había reservado en julio y creía que estaba todo listo, pero no había recibido ninguna confirmación de los dueños del apartamento y su inquietud comenzó a crecer conforme se acercaba la fecha de llegada. Llamó a los caseros, “que eran de una empresa”, apunta, para confirmarlo todo. Le dijeron que estaba correcto, pero que el contrato no lo tendría hasta el día de antes. “Eso ya me pareció raro”, dice. “Ese mismo día, pocas horas después de esa llamada, me llaman de Spotahome diciendo que los caseros habían cancelado la reserva”, recuerda. Volvió a llamar, sin respuesta. Todo era a última hora, así que todo estaba muy caro. Le reembolsaron el dinero, pero eso, a su juicio, no compensa su desmoralización. “Tuve mucho estrés y pagué mucho más de lo que estaba dispuesto en un principio”, dice.

“No sé cuál es el incentivo que tienen los landlords para alquilar a través de Spotahome, porque los requisitos son menores que si lo llevas por una inmobiliaria al uso, donde siempre te preguntan si tienes trabajo fijo, si tienes pareja… Aquí todo es más simple”, dice. Eso le lleva a pensar que los únicos que ponen sus apartamentos en esta empresa “son gente que no consiguió hacerlo a través de una agencia o una inmobiliaria por algún motivo. Gente que es o dudosa o gente que está dispuesta a cancelarle una reserva a un inquilino si llega otro que le pague más”, resume.

Spotahome minimiza las incidencias

Este medio se ha puesto en contacto con Spotahome para conocer su perspectiva sobre estas incidencias. Defienden que su modelo de negocio es precisamente el de aportar seguridad al inquilino durante el proceso del alquiler, de manera que puedan reservar su próxima casa a distancia sin tener que visitarlo. “Invertimos mucho dinero en visitar personalmente cada piso para grabar por nosotros mismos el estado de la propiedad”, resaltan. También indican que es la compañía quien hace los anuncios a los propietarios “para que no haya trampa ni cartón”, y se molestan en abrir cajones, valorar el barrio y las zonas comunes.

Una persona abre la puerta de su casa / PEXELS

Sobre los propietarios dudosos, desde Spotahome creen que su “modelo antifraude” los elimina de la plataforma. “Como extra de seguridad nos peleamos para que devuelvan la fianza a los inquilinos lo antes posible, de hecho, somos nosotros quienes recaudamos el primer mes de renta y no lo enviamos al propietario hasta que el inquilino nos confirma que la casa es tal y como estaba en el anuncio”. No obstante, a pesar de estas cautelas, admiten que puede haber propietarios que cancelen la reserva en el último momento y el inquilino no tenga solución, pero consideran que es un porcentaje ínfimo.

Cancelaciones rápidas para no perder el depósito

“Puede darse la rara ocasión de que algún propietario haya cancelado el alquiler y no hayamos conseguido ayudar al inquilino a encontrar otra alternativa al mismo precio en esa ciudad, pero siempre han estado atendidos en todo momento, cubriéndoles con estancias en hotel y demás (nunca desatendidos)”, defienden desde la plataforma, donde insisten en que el cliente está en centro. Sin embargo, no es lo que vivieron ni Pacheco, ni Sierra ni Armengol.

Hace unos meses, Celia Vargas reservó una vivienda en Madrid, también por un periodo de un año. “Cuando aceptaron la reserva por parte de Spotahome y el dueño, se dejaron en depósito más de 900 euros. Le escribí al dueño por mail, comentando que quedaba a disposición de enviar cualquier documentación que fuera necesaria, a lo que me responde que necesitaba un contrato de trabajo. Le dije que yo no tenía, pero me comprometía a enviar uno en cuanto lo tuviera. Lo que sí podía hacer era enviarle el certificado de mi cuenta bancaria, pero me dijo que no me aceptaba, y que debía cancelar la reserva antes de 24 horas para no perder el depósito”, recuerda.

Vistas al exterior desde un inmueble / PEXELS

La empresa intenta paliar los desperfectos

Así, Vargas canceló la reserva “de inmediato”, y envió el comprobante de la hora al casero y a Spotahome, a quienes solicitó la devolución del dinero. Pero no lo consiguió. “Nos respondieron que no nos iban a devolver nada, porque la cancelación había sido culpa nuestra. Estuvimos dos meses y medio intercambiando mails con ellos y con el dueño. Siempre nos daban vueltas, siempre una excusa distinta. Se echaban la culpa uno al otro”, denuncia. Finalmente, hace unos días, la plataforma le escribió que devolvería 187 euros, pero que el resto (más de 700) correspondía al dueño. De él, no se sabe nada.

Seliné Rodríguez intentó cancelar una reserva, y, a partir de ahí, surgieron las complicaciones. Desde Spotahome, asegura, le señalaron que no le devolverían la fianza porque no había puesto un aval. “Un documento que, al hacer la reserva, no se me ha mencionado en ningún momento”, indica. Rodríguez no responsabiliza de su situación al dueño del piso, sino a la compañía, quien, dice, también lo ha mareado a él. Sobre la empresa, opina que “solo les importa el dinero” y que le han asegurado que de lo pagado “no se va a reembolsar absolutamente nada, ni el dinero del propietario ni de la comisión que va para ellos”.  Según cuenta, eligió Spotahome porque le parecía fiable, además de que “lo dejaban todo muy claro” y se lo habían recomendado. “En teoría, podías elegir no tener que pagar fianza del piso, ya que pagando a ellos 300 euros de comisión ya contaba como una fianza, pero ahora al parecer no es así”, clama.