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La mermelada Purafruta de Helios tiene "trampa" y tres veces más azúcar que la Coca-Cola

Los nutricionistas advierten sobre los reclamos que utiliza la marca de confituras para intentar que este producto parezca una alternativa saludable “sin serlo”

Teo Camino

La mermelada Purafruta de Helios / CONDIS

Purafruta”, “origen 100 % fruta” y “solo con azúcares procedentes de la fruta” lee el consumidor al toparse con esta mermelada de la marca española Helios. El mensaje es simple: fruta, fruta y fruta. Pero, ¿es cierto? “Es una etiqueta tramposa”, advierte la dietista de Nutriciona Group Susana Rodríguez.

“250g de Melocotón del Valle del Ebro”, anuncia Helios en el frontal. El cálculo es fácil: si el envase pesa 250 gramos… ¡es todo fruta!, pensaría cualquiera. Sin embargo, al darle la vuelta al frasco de mermelada Purafruta (3,08 euros) de Helios, la verdad asoma: tiene 30 gramos de azúcar por cada 100 gramos --casi tres veces más que la Coca-Cola (11 gramos)--.

La mermelada Purafruta de Helios no es sólo fruta

En la lista de ingredientes, el consumidor también verá que, además de melocotón, la mermelada Purafruta de Helios lleva gelificante y otros azúcares de unas frutas que no están presentes… Pero, ¿no era pura fruta? “No. En absoluto”, expone a Consumidor Global la tecnóloga de los alimentos Beatriz Robles. Entonces, ¿dónde está el truco?

Melocotón y otros ingredientes de la mermelada Purafruta de Helios / INSTAGRAM

Está en que “el melocotón sufre una merma durante el procesado: hay una pérdida de agua. Al deshidratarlo, aunque hayan utilizado esos 250 gramos, una parte se pierde y en la proporción final el melocotón no está en esa cantidad”, explica la especialista. Al procesar el melocotón, cuando el producto merma, “añaden el gelificante y los azúcares añadidos de la fruta”, coincide Rodríguez.

Azúcar, azúcar y azúcar

La mermelada Purafruta de Helios “tiene un doble problema”, advierte Robles. Por un lado, tiene los azúcares que libera el propio melocotón. Por otro, “se le añaden azúcares que han extraído de cualquier otra fruta, de ahí que no puedan utilizar el reclamo ‘sin azúcares añadidos’”.

El otro problema es que, cuando el consumidor lee Purafruta, interpreta que está comiendo fruta, pero “no está comiendo fruta. Come un poco de fruta procesada --igual que en los zumos--, que no se puede equiparar a la fruta, y azúcares añadidos”, resume Robles. Con este tipo de confituras, al igual que con los zumos de tomate o los zumos, “es muy fácil hacer la trampa y confundir al consumidor para que piense que el azúcar es el propio del melocotón”, coincide Rodríguez.

Un producto que parece saludable, pero no lo es

“Con Purafruta queremos garantizar, además de la calidad y el sabor, la salud”, presume Helios en su página web. Pero, aunque la empresa de alimentación intente hacer pasar su mermelada Purafruta por saludable, “no lo es. Se trata de un producto muy poco recomendable y de consumo ocasional, como el resto de productos de su categoría”, advierte Robles.

Y es que, tal y como explica la tecnóloga de los alimentos, que los azúcares procedan de la fruta o de la remolacha no tiene ninguna relevancia sobre cómo los gestiona el organismo.

“Es legal, pero engañoso”

¿Es legal confundir al consumidor con estas estrategias de marketing? “Es legal, pero sin duda es un engaño publicitario”, opina Rodríguez. ¿Las etiquetas, en la práctica, son para cambiar la apariencia, engañar al consumidor y transmitir un mensaje de falsa sensación de calidad y salud?

El 100 % del producto procede de la fruta, en origen, aunque luego añadan azúcares de otras frutas, y “todas esas declaraciones son correctas, pero sabemos que la presentación de los alimentos, los reclamos que utilizan, llevan a cierta evocación…”, apunta Robles, quien explica que la legislación establece que el etiquetado no puede inducir a error al consumidor. "¿Este producto induce a error?", se pregunta.